viernes, 8 de octubre de 2010

Más que suplemento



Frías tinieblas me rodean, me convocan y por meses la invitación para dormir en ellas sigue vigente... la soledad una vez más me llama para abrazarla en la esquina de mi casa.
Amar... amar desenfrenadamente una vez más, y amar indistintamente.
Un sollozo corre de mí, una lágrima se suicida. Y aquí... una camisa de fuerzas contiene mi corazón.
Correr, volar, saltar y sonreír, ser libre, gritar, vivir sin mirar a los demás... difícil tarea cuando corres y detrás de ti se acercan... trotando.
Caminar sobre hielo derretido, levemente derretido... que seguro ¿no?
En un lúgubre bosque me encuentro, buscando algo que ya tengo, algo que bloqueado está por causas externas… personalidad bloqueadas en un mundo imaginario.
Entre sabanas blancas desperté rodeada de una suave brisa, una suave brisa de ti, caricias de amor se posan en mi pelo, despierto y recuerdo el árbol que tenemos que escalar, feliz me siento que en aquel viaje te acompaño y cuido tus latidos.
Capaz me siento de vivir una vida llena de emociones, capaz me siento de enfrenta miedos y dificultades, capaz de superar cada llanto, capaz me siento de amarte...
Tú llenaste y suplantaste una construcción entera, llegaste con adornos ya hechos y aquí los instalaste, llegaste aquí de improviso, dichosas sonrisas me grabaste, llantos me brindaste y caricias me regalaste, más que amistad me entregaste, y tu amor me confiaste.
Junto a ti llegaron penas, desilusiones, llantos, celos, rabia, angustias, impotencia, desdicha…
Pero… ¿Qué más da? ¿Sabías que mi corazón está entrenado y adquirió fuerzas? Pues hoy estas fuerzas te las brindo… un “Te amo” sanará tus heridas, un suspiro las mías.
Comparto mi vida junto a ti pues tú eres… más que mi suplemento.

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